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La Talanqueira y la Visparra de San Martín de Castañeda

La Talanqueira y la Visparra de San Martín de Castañeda: tradición invernal de Sanabria


San Martín de Castañeda (Sanabria, Zamora) es un pequeño pueblo de montaña junto al lago de Sanabria. Sus casas se sitúan en la falda del monte Suspiazo, que forma un valle encajonado en plena Sierra Segundera. En él destaca un antiguo monasterio altomedieval (fundado en época visigótica, revitalizado en el año 921) junto a una iglesia románica. Este entorno agreste condiciona la fiesta: la comitiva de la Talanqueira recorre las calles estrechas y empinadas del pueblo, con casas de piedra y hórreos, mientras los vecinos miran asombrados. La mascarada sale siempre la tarde del 5 de enero (Noche de Reyes), fechándose por ello entre las celebraciones navideñas más populares de la provincia.

Origen e historia


La Visparra/Talanqueira de San Martín de Castañeda es una de las mascaradas de invierno más notorias de Zamora. Su origen se pierde en la noche de los tiempos. Varios investigadores apuntan a raíces muy antiguas: por ejemplo, Rodríguez Pascual señala que la fiesta podría derivar de ritos romanos asociados a las Kalendas de enero, cuando los hombres se disfrazaban de ciervo, vaca o ternera para festejar el año nuevo. De hecho, existe un claro parentesco con la Vaca Bayona de Sayago (Almeida, Zamora), otro personaje bovino festivo. La Vaca Bayona es un armazón de madera con cabeza de vaca que recorre el pueblo en Carnaval pidiendo el aguinaldo. Rodríguez Pascual sugiere incluso que las Talanqueiras son la mezcla de la Vaca Bayona con otras figuras míticas de cortejo (como los “carochos” o Obisparra), pues en la fiesta tradicional los toros persiguen a las mozas y se producen peleas simuladas entre jóvenes.

La Talanqueira, figura central de la mascarada de invierno de San Martín de Castañeda, representa un toro o vaca construido con un armazón de madera cubierto con telas de colores que embiste simbólicamente a los vecinos durante el recorrido festivo

La historiografía local recopila testimonios de que antaño la Visparra de San Martín era un gran espectáculo con muchos personajes. Originalmente podía celebrarse en Navidad o Año Nuevo (algunas fuentes hablan del 25 de diciembre, otras del 1 o 6 de enero). A lo largo del siglo XX llegó a decaer por falta de relevo generacional. En los años recientes fue recuperada por iniciativa de la Casa del Parque Natural de Sanabria: personal del parque animó a las mayores del pueblo a reconstruir los trajes y máscaras que recordaban, recuperando así la fiesta «que no hacía tanto se había dejado de hacer». Tras unos años de parada, la tradición se reinstauró definitivamente; en 2023 la comitiva volvió a recorrer las calles el día 5 de enero, apoyada por medios locales y entidades culturales.

Personajes y trajes


La fiesta reúne varios personajes simbolizados con disfraces vistosos. El cortejo principal va encabezado por dos “Talanqueiras” – un toro y una vaca – seguidas por un grupo de visparros y luego por figuras como la Dama, el Cernadeiro y el Ciego. Cada personaje tiene vestimenta y papel propios:

👹 Visparras (Visparros): Son mozos enmascarados que provocan el alboroto. Llevan una calantroña, máscara de tela vieja de colores con agujeros para ojos y adornada con borlas y cintas multicolores. Visten harapos o sacos, simbolizando un aspecto chamuscado o monacal. Cuelgan al cuello collares hechos con frutos del campo (castañas, nueces, manzanas) y llevan decenas de cencerros (campanillas) atados a la cintura. En las manos portan tenazas metálicas con las que «pellizcan» o golpean el aire, persiguiendo a los vecinos para asustarlos. Con su ruido incesante de cencerros y golpes crean un ambiente caótico.

👹 Talanqueiras: Son los “toros” de la fiesta, auténticos protagonistas. En realidad no son animales reales, sino marionetas corpóreas: cada Talanqueira es un armazón de madera en forma de rombo con cuernos delanteros y cola trasera, cubierta con sábana blanca de lino. Sobre el armazón se colocan mantillos o paños de color (rojo para el toro y amarillo para la vaca). El mozo porta este armazón lateralmente: un brazo hacia el rabo y otro hacia los cuernos, moviéndolo con brusquedad para simular embestidas. Quien lleva la Talanqueira se cubre también la cabeza con una calantroña especial de cintas largas. Tradicionalmente hay dos: el Toro (más grande) y la Vaquita (más pequeña). Simbólicamente se les atribuye un poder fertilizante: el toro representaría la fecundidad humana y animal, mientras la vaquita (madre tierra) estimula la fertilidad agrícola de la tierra.

👹 La Dama: Es la figura femenina principal. Viste traje tradicional sanabrés (blusa, falda y chaqueta de punto en tonos oscuros) con un pañuelo en la cabeza y joyas sencillas. Lleva un bastón adornado con cintas de colores (la “varica”). La Dama representa a la comunidad entera del pueblo; antiguamente ella, junto con el Galán o Alcalde de Mozos, era quien mantenía el orden en la fiesta. Hoy sale sola o en pareja, saludando con su bastón.

👹 El Cernadeiro (o Cernadeira): Es el “brujo” de la fiesta. Su tarea es esparcir ceniza a diestro y siniestro, supuestamente para purificar la aldea. Viste también trapos oscuros y cubre el rostro con una calantroña. Lleva una bolsa llena de ceniza seca que arroja sobre las puertas y las personas.

👹 El Ciego: Lleva ropa vieja y remendada (tipo mendigo), con un sombrero de paja. Su máscara primitiva era de corcho (luego cartón pintado con bigote), dando aspecto de cara fea. Porta en la mano una maza, que es un leño pesado atado a una cuerda. Durante la comitiva el Ciego hace rodar y arroja esta maza cerca de la gente (sin golpear de verdad), generando sobresaltos. Al lanzarla con destreza contra el suelo asusta a los vecinos, aunque nunca llega a alcanzarlos.

Las visparras o visparros llevan máscaras llamadas calantroñas, adornadas con cintas y borlas de colores, además de cencerros y herramientas metálicas para hacer ruido.

En conjunto, los trajes combinan máscaras demoníacas (calantroñas) con elementos zoomorfos (toro y vaca) y símbolos rurales (tenazas de labranza, frutos del campo, ceniza). Este contraste subraya el carácter “mixto” de la fiesta: la lucha entre lo humano y lo salvaje, y el deseo de fertilidad tras los duros meses de invierno.

Rituales y celebración local


La mascarada se desarrolla así: al atardecer del 5 de enero los participantes se reúnen en las antiguas escuelas, vistiéndose con sus trajes y máscaras. Luego forman un cortejo que avanza por el pueblo. Al llegar a cada casa, avisan con un alboroto de cencerros y gritos. Cuando el dueño sale, le preguntan el clásico: “¿Cantamos o marchamos?”. Siempre contestan: “¡Cantad, hijos, cantad!”, invitando a que entonen su coplilla. Entonces el grupo entona una canción tradicional de víspera de Reyes, por ejemplo:

“Hoy es víspera de Reyes, primera fiesta del año, entre chiquitos y grandes todos piden aguinaldo…”.

Tras cantar, la familia entregará el aguinaldo: normalmente embutidos del cerdo (chorizo, lomo), huevos, nueces, vino u otros productos locales. Los mozos cuelgan los regalos en un varal (sable de madera) para llevarlos consigo. Entre cánticos y carcajadas, la comitiva prosigue casa por casa. El Cernadeiro va lanzando ceniza sobre puertas y cabellos, y el Ciego agita su maza dando gritos, haciendo más espectacular el desfile.

Al acabar el recorrido, es tradición compartir una gran comida con lo recolectado. Hoy día suelen cenar juntos todos los vecinos y visitantes, aunque antaño el banquete era solo para los jóvenes protagonistas. De esta manera, la Talanqueira y la Visparra refuerzan los lazos comunitarios: es una fiesta de puerta a puerta, donde el pueblo entero participa como víctima, ofertante o testigo.

Parentescos con otras mascaradas invernales


San Martín de Castañeda pertenece a la rica red de mascaradas de invierno del noroeste ibérico. En Castilla y León existen muchas fiestas afines. Por ejemplo, en Zamora aún pervive en carnaval la Vaca Bayona de Almeida de Sayago: un buey artificial que sale con mantas negras y cuernos toscos pidiendo regalos al pueblo. Otro personaje zamorano es el Zangarrón de Sanzoles (León): joven con máscara de cuero y ropas multicolores que sale el 26 de diciembre tocando cencerros para ahuyentar el mal. En la vecina Galicia se celebran los entroidos invernales (Peliqueiros de Laza, Cigarrón de Verín, etc.) en los que los mozos se cubren el rostro con máscaras de caña y trapos, también con corridas ruidosas y persecuciones. 

Visparros, el sonido de los cencerros anuncia la llegada de la mascarada casa por casa en busca del aguinaldo.

En el norte de Portugal son famosos los Caretos del Entrudo Transmontano (p. ej. los Caretos de Podence), en enero, donde hombres en atuendos multicolores esquivan a los espectadores con látigos y máscaras cornudas. Aunque cada fiesta tiene su estilo propio, todas comparten elementos comunes: máscaras horrísonas, cencerros, enfrentamientos simbólicos, danzas y peticiones de aguinaldo. En su conjunto reflejan antiguos ritos de purificación invernal y fertilidad agrícola, adaptados a la cultura popular local.

En el caso de la Talanqueira se percibe claramente la conexión con el resto: el toro y la vaca son símbolos de fertilidad que remiten a la Vaca Bayona y a tradiciones de ganado ritual. Los visparros con sus cencerros cumplen el papel demoníaco de alejar los males, como hacen otros diablos o “obisparras” castellanos. Por eso se puede decir que la Talanqueira es la versión sanabresa de este gran mosaico de mascaradas ibéricas.

Evolución y estado actual


Tras décadas de olvido, en los últimos años la Talanqueira ha vuelto con fuerza. La Junta de Castilla y León la incluyó en sus publicaciones de “Mascaradas de invierno” como manifestación recuperada. La Casa del Parque de Sanabria organizó talleres y pidió a las abuelas que recuperaran memorias, permitiendo confeccionar de nuevo trajes y armazones tradicionales. Gracias a ello, hoy la fiesta sigue viva. En 2023 volvió a realizarse el día 5 de enero tal como figura en informes locales. La web oficial de turismo de Zamora ya la destaca (“La celebración de la Visparra, el 5 de enero…” pidiendo aguinaldo), y existen reportajes recientes que la recogen con fotografías y vídeos. Incluso, jóvenes de San Martín han acudido con su Talanqueira a desfiles de mascaradas en Portugal y España (Congreso Ibérico de la Máscara), consolidando la tradición como un patrimonio vivo.

En resumen, la Talanqueira y la Visparra de San Martín de Castañeda son hoy un tesoro cultural activo. Con su colorido espectáculo festivo, integran la historia y la geografía rural de Sanabria, vinculándolos con un legado ancestral de máscaras y rituales europeos. Cada invierno, la comunidad los revive como muestra de identidad y de la memoria compartida de la comarca, manteniendo vivo el vínculo con otras mascaradas del noroeste peninsular.


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