Cuando las campanas eran el WhatsApp del pueblo: de Nuez de Aliste a Puebla de Sanabria, el lenguaje que anunciaba muertos, incendios, lobos y tormentas
Hubo un tiempo en el que un pueblo entero podía recibir un mensaje sin que nadie pronunciara una palabra.
Bastaba con escuchar.
Unos golpes lentos podían anunciar que había fallecido un vecino. Un repique acelerado podía significar fuego. Determinados ritmos servían para convocar a concejo, llamar a los vecinos para una tarea común, celebrar una fiesta o acompañar una procesión. Y en algunos lugares de la provincia de Zamora las campanas también estuvieron relacionadas con antiguos avisos ante la presencia de lobos o con los llamados toques contra las tormentas.
Hoy hablamos de teléfonos móviles, grupos de WhatsApp y avisos instantáneos. Pero durante generaciones, el campanario fue uno de los grandes medios de comunicación de las comunidades rurales.
No era una simple campana que sonaba.
Era un lenguaje.
Y en Zamora, además, ese lenguaje tuvo muchos acentos.
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| Fuente: Los Pueblos Más Bonitos de España. La imagen identifica expresamente la iglesia y su torre en Puebla de Sanabria. |
Las campanas eran mucho más que un instrumento religioso
Cuando pensamos en las campanas de nuestras iglesias solemos relacionarlas con las misas, las fiestas o los entierros. Sin embargo, su función histórica fue mucho más amplia.
El Ministerio de Cultura define el toque manual de campanas como un verdadero lenguaje sonoro utilizado durante siglos para informar, coordinar, delimitar el territorio y proteger a las comunidades. Los distintos ritmos y técnicas permitían transmitir mensajes relacionados con la vida religiosa, civil, laboral, festiva y cotidiana.
En los pueblos, donde no había teléfonos, sirenas de emergencia ni sistemas modernos de comunicación, el sonido de la campana llegaba a muchas casas al mismo tiempo.
El campanero, el sacristán, el alguacil o la persona encargada de tocarla no se limitaban a golpear un bronce.
Tenían que saber qué tocar, cómo tocarlo y, sobre todo, qué significaba cada combinación.
No existía un código único para toda la provincia de Zamora
Aquí está uno de los aspectos más interesantes de esta historia.
No podemos imaginar que todos los pueblos de Zamora utilizaban exactamente los mismos toques ni que un determinado número de campanadas tenía obligatoriamente el mismo significado en todas partes.
La documentación existente demuestra precisamente lo contrario: había elementos compartidos, pero también numerosos sistemas locales. El propio expediente oficial que llevó a la declaración del toque manual de campanas como Patrimonio Cultural Inmaterial señala que existen cientos de sistemas locales, con características comunes por zonas, pero en muchos casos prácticamente únicos en cada lugar.
Por eso, más que hablar de un único lenguaje provincial, es más correcto hablar de una familia de lenguajes sonoros locales.
Y eso convierte a Zamora en un territorio especialmente interesante para conocer esta tradición.
De Aliste a Sanabria: un paisaje sonoro muy diverso
Los testimonios y grabaciones conservados permiten comprobar que la tradición campanera aparece documentada en distintos puntos de la provincia.
Hay referencias en Aliste, Sanabria, Sayago, Tierra de Campos, Tierra del Pan y otras zonas. La propia Asociación Cultural de Campaneros Zamoranos nació precisamente con la intención de recuperar y transmitir una tradición que se había extendido por buena parte de la geografía provincial.
En 1995, por ejemplo, el Consorcio de Fomento Musical de Zamora organizó la muestra «La campana», en la que participaron campaneros de Ayoó de Vidriales, Abelón de Sayago y Nuez de Aliste, entre otros. Aquella muestra demuestra que no se trataba de una costumbre aislada de un solo rincón de la provincia.
Décadas después, diferentes iniciativas han continuado recuperando y documentando los toques.
Cuando las campanas anunciaban una muerte
Quizá ningún toque tenía una carga emocional tan fuerte como el de difuntos.
Cuando alguien moría, la campana informaba al vecindario de que uno de los miembros de la comunidad había fallecido.
Pero el mensaje podía contener más información.
En Nuez de Aliste, por ejemplo, el campanero Julián Lorenzo explica que había diferencias en el toque dependiendo de si había fallecido un hombre o una mujer. También existían otros matices vinculados a la tradición local. Los vecinos mayores eran capaces de reconocerlos, mientras que para las generaciones más jóvenes resulta cada vez más difícil.
En otros lugares de Castilla y León aparecen sistemas en los que los toques permitían incluso diferenciar entre hombres, mujeres o niños. Esto demuestra que la identificación del fallecido mediante las campanas no era una idea imaginaria, aunque las fórmulas concretas variaban mucho de un pueblo a otro.
En algunas zonas zamoranas el toque de difuntos era conocido también como encordar.
La palabra aparece relacionada con la tradición campanera de lugares como Villarrín de Campos y otras localidades donde el toque de muerto formaba parte del lenguaje cotidiano del pueblo.
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| Fuente: Ayuntamiento de Galende. La página municipal identifica la imagen con San Martín de Castañeda. |
«A las campanas hay que dejarlas llorar»
En Nuez de Aliste se conserva una expresión que resume muy bien la dimensión humana de este lenguaje.
Julián Lorenzo explica que durante los entierros «a las campanas hay que dejarlas llorar».
La expresión se refiere al sonido que queda suspendido en el aire después de cada golpe. El campanero esperaba a que la vibración se apagase antes de volver a tocar.
No era solamente una cuestión técnica.
Era una manera de acompañar el duelo.
El testimonio de este veterano campanero ha sido recogido en 2026 dentro de un proyecto para enseñar a los más jóvenes los antiguos toques de Nuez de Aliste.
El toque a fuego: cuando todo el pueblo tenía que acudir
Había mensajes que no admitían espera.
Uno de ellos era el fuego.
Antes de que existieran los modernos servicios de emergencia, un incendio podía convertirse en una tragedia en cuestión de minutos. En los pueblos, la respuesta dependía en gran medida de la capacidad de movilizar rápidamente a todos los vecinos.
Las campanas cumplían esa función.
El toque de fuego, también relacionado con el arrebato en determinados lugares, llamaba a la comunidad ante una emergencia. La documentación histórica y etnográfica recoge que estos toques podían obligar a los vecinos a abandonar inmediatamente sus tareas y acudir al lugar del incendio.
En Morales del Rey existe una grabación de 2008 en la que dos campaneros interpretan el toque de fuego y arrebato, junto a otros sonidos tradicionales. Es una prueba sonora excepcional de que estos códigos formaban parte de un repertorio concreto aprendido por los campaneros.
El campanario como antigua sirena de emergencias
La comparación con una sirena moderna resulta inevitable.
Cuando comenzaba a sonar un toque de arrebato, el mensaje no era «ha llegado la hora de misa».
Era, en esencia, una llamada urgente a la comunidad.
La tradición campanera de Zamora conserva ejemplos en los que el toque rápido servía para advertir de un peligro y pedir la colaboración colectiva.
El episodio de Ribadelago resulta especialmente significativo.
En 1959, cuando se produjo la rotura de la presa y la posterior riada que destruyó buena parte del pueblo, las campanas tocaron a arrebato. Años después, la Asociación Cultural de Campaneros Zamoranos recuperó ese toque para recordar aquella tragedia y explicar su significado.
Y también había que reunirse: «hay concejo»
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| Fuente: Románico Zamora. La fotografía corresponde específicamente a la iglesia de San Martín de Abelón. |
Las campanas no solo servían para comunicar desgracias.
También organizaban la vida cotidiana.
El toque a concejo convocaba a los vecinos para reunirse y tratar asuntos de interés común. En una sociedad rural basada en la cooperación, las decisiones sobre caminos, tierras, trabajos colectivos, agua o ganado requerían la presencia de buena parte del vecindario.
En Nuez de Aliste, el toque de concejo continúa formando parte de los conocimientos que los campaneros veteranos intentan transmitir a las nuevas generaciones.
En otras localidades, los toques también podían estar relacionados con trabajos comunitarios o con determinadas actividades del ganado.
Así, las campanas no solamente comunicaban noticias.
Organizaban la comunidad.
Las campanas también marcaban las horas
Mucho antes de que los teléfonos móviles mostraran la hora exacta en la pantalla, el sonido de las campanas ayudaba a estructurar el día.
El Ángelus, la oración, los momentos litúrgicos, las misas o determinadas actividades comunitarias quedaban asociados a sonidos conocidos.
Para quienes trabajaban en el campo, aquella referencia sonora permitía orientarse temporalmente aunque no se llevara un reloj encima.
El Ministerio de Cultura señala precisamente que los toques de campanas servían para delimitar y organizar el tiempo cotidiano, laboral, festivo y religioso.
Cuando llegaba la tormenta: el «tente nublao»
Quizá uno de los capítulos más sorprendentes sea el de los antiguos toques contra las tormentas.
En diferentes lugares de España existieron toques a los que se atribuía la capacidad de contener o desviar las tormentas. En Zamora aparecen documentados bajo denominaciones como tente nublao o variantes locales de este nombre.
La idea estaba vinculada a una sociedad profundamente dependiente del campo.
Una tormenta de granizo podía destruir en pocos minutos una cosecha en la que se habían invertido meses de trabajo.
En Nuez de Aliste, Julián Lorenzo recuerda todavía el detentenublao y mantiene viva la tradición asociada a este toque. Su testimonio forma parte de la transmisión oral contemporánea de esta costumbre.
Hay que hacer, sin embargo, una distinción importante.
La existencia del toque y la creencia en su capacidad protectora forman parte de la tradición cultural documentada. No existe base científica para afirmar que el sonido de una campana pueda modificar una tormenta o impedir físicamente el granizo.
Lo que sí nos permite comprender este rito es la relación entre la sociedad rural, la meteorología y el miedo a perder una cosecha.
Unas grabaciones de hace medio siglo conservan ese sonido
La tradición oral ofrece una herramienta extraordinaria para conocer cómo eran estas costumbres.
En 1975, Joaquín Díaz y Manuela Sastre recogieron testimonios en Puebla de Sanabria, San Martín de Castañeda y Ungilde.
En esas grabaciones aparecen referencias a los toques de campanas, entre ellos el tenti nublao, los toques de difuntos, los repiques de fiesta y el toque al vuelo.
El valor de estos documentos es enorme porque no estamos hablando solamente de recuerdos escritos décadas después.
Estamos ante voces y testimonios registrados cuando todavía quedaba gente que había vivido directamente aquella cultura sonora.
Puebla de Sanabria: un testimonio especialmente valioso
La zona de Sanabria conserva numerosos elementos de su cultura tradicional y las campanas forman parte de ese patrimonio.
La parroquia de Santa María del Azogue de Puebla de Sanabria cuenta además con un inventario específico de campanas, dentro de un templo catalogado como Bien de Interés Cultural.
Pero el valor de Puebla no está solamente en sus campanas como objetos.
Está también en la memoria asociada a ellas.
Las grabaciones de tradición oral de 1975 permiten recuperar una parte del repertorio sonoro de Puebla de Sanabria y localidades próximas, demostrando que el conocimiento de los toques estaba integrado en la vida comunitaria.
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| Fuente: Getty Images. La ficha identifica expresamente Las Torres de Aliste, en la provincia de Zamora. |
El lobo también podía movilizar a los vecinos
En algunas zonas de la provincia, especialmente relacionadas con territorios donde la presencia del lobo tuvo una gran importancia en la economía ganadera, las campanas también podían participar en la organización de las antiguas batidas.
La tradición documentada en Moldones, en Aliste, conserva el denominado repiquete de lobo.
En Nuez de Aliste se recuerda asimismo un toque específico para avisar de la presencia del animal y movilizar a los vecinos.
El significado concreto no era exactamente el mismo en todos los lugares, pero el principio era parecido: un sonido conocido permitía transmitir rápidamente una noticia que afectaba a la seguridad del ganado y requería una respuesta comunitaria.
En Sanabria encontramos también ejemplos de esta relación entre campanas y lucha contra el lobo.
En Lubián, la tradición del Cortello dos Lobos conserva el recuerdo de cómo, una vez localizado un lobo dentro de la trampa, los vecinos eran convocados mediante el repique de las campanas de la iglesia.
De Sayago a Tierra de Campos: muchas campanas, muchos repertorios
La riqueza de la tradición zamorana se entiende mejor cuando ampliamos la mirada.
En Sayago existen testimonios y grabaciones vinculados a la vida comunitaria y religiosa, entre ellos toques de entrada a misa registrados en Muga de Sayago.
En Tierra de Campos aparecen igualmente localidades incorporadas a los trabajos de catalogación e inventario de campanas y a las actividades de los campaneros zamoranos. Villafáfila, por ejemplo, conserva referencias a las campanas de Otero de Sariegos dentro de esta documentación.
En Tierra del Pan y otras zonas también encontramos campaneros, actividades de recuperación y grabaciones.
En Benavente y Los Valles, Santa Cristina de la Polvorosa constituye otro ejemplo especialmente interesante. Su iglesia cuenta con un campanario documentado y la localidad ha acogido encuentros y conciertos de campanas con participación de campaneros procedentes de numerosas localidades zamoranas.
Por eso no podemos hablar de una sola tradición inmóvil.
Estamos ante una red de tradiciones locales relacionadas entre sí.
La «Molinera»: cuando el toque se convertía en música
Las campanas tampoco estaban limitadas a los avisos.
En determinados lugares los repiques tenían una dimensión claramente musical.
Uno de los ejemplos más conocidos dentro de la tradición campanera zamorana es La Molinera, un toque festivo considerado autóctono de la provincia.
La propia documentación de los campaneros zamoranos destaca la dificultad de ejecución de este repique.
La Fonoteca de la Fundación Joaquín Díaz conserva una grabación realizada en 2008 en Morales del Rey en la que aparece precisamente el repique de fiesta La Molinera, junto con otros toques tradicionales.
Aquí podemos apreciar una diferencia esencial.
La misma campana que podía anunciar una muerte o un incendio podía convertirse, en manos de un experto, en un instrumento musical.
El campanero: el hombre que conocía el idioma
Todo este sistema tenía una figura fundamental: el campanero.
Su trabajo requería memoria, oído, coordinación y conocimiento de las costumbres locales.
No bastaba con saber mover una cuerda.
Había que saber reconocer cada secuencia.
En Nuez de Aliste, Julián Lorenzo cuenta que aprendió de niño mientras estaba en Portugal. Una mujer le enseñó el ritmo utilizando incluso palmadas sobre la barriga para interiorizarlo. Décadas después, aquel aprendizaje seguía presente en su memoria muscular.
La transmisión era, por tanto, fundamentalmente oral y práctica.
Se aprendía viendo.
Se aprendía escuchando.
Y se aprendía repitiendo.
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| Fuente: Diócesis de Astorga. La imagen está identificada como la iglesia de Santa Cristina de la Polvorosa. |
El problema es que no desaparecen las campanas: desaparece el idioma
Esta es probablemente la cuestión más importante de toda esta historia.
Muchas campanas siguen en nuestros pueblos.
Los campanarios continúan formando parte del paisaje.
Pero cada vez hay menos personas capaces de interpretar correctamente los antiguos toques.
La desaparición de campaneros, el abandono de determinados usos y la sustitución del toque manual por mecanismos automáticos han provocado una pérdida de conocimiento.
El propio Ministerio de Cultura señala que la falta de campaneros y la pérdida de sensibilización hacia estos sistemas locales de comunicación son algunas de las principales amenazas para esta tradición.
En Nuez de Aliste esta preocupación continúa siendo muy concreta. En 2026, vecinos y campaneros veteranos han puesto en marcha talleres para enseñar los antiguos toques a nuevas generaciones y evitar que el campanario quede en silencio.
Una tradición que ya es Patrimonio Cultural Inmaterial
La importancia de esta tradición no es solamente sentimental.
En 2019, España declaró el Toque Manual de Campana Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial.
Y en 2022, la UNESCO incorporó el toque manual de campanas español a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
La declaración internacional destaca precisamente que los mensajes codificados de las campanas son reconocidos por las comunidades y que existen numerosos sistemas locales, diferentes entre sí, transmitidos entre generaciones.
Eso tiene una consecuencia muy importante para Zamora.
No se trata únicamente de conservar campanas antiguas.
Hay que conservar los toques, sus significados, las técnicas y la memoria de quienes los saben interpretar.
Antes se miraba al campanario; hoy miramos la pantalla
Resulta difícil imaginar aquella vida desde nuestro presente.
Hoy un incendio se comunica mediante una llamada, una alerta o un sistema de emergencias.
Un fallecimiento llega por teléfono.
Una reunión se anuncia en un grupo de WhatsApp.
La previsión meteorológica aparece en el móvil.
Una noticia puede llegar a miles de personas en segundos.
Durante generaciones, sin embargo, muchas de esas funciones pasaban por una torre y unas campanas.
La diferencia es que el mensaje no estaba escrito.
Estaba escondido en el sonido.
El verdadero patrimonio está en saber qué significaba cada toque
Una campana antigua puede conservarse durante siglos.
Pero si nadie sabe cómo se tocaba ni qué quería decir aquel sonido, una parte esencial del patrimonio ha desaparecido.
Eso es precisamente lo que hace tan valiosos los testimonios de Nuez de Aliste, las grabaciones de Puebla de Sanabria, San Martín de Castañeda y Ungilde, los registros de Morales del Rey o las actividades de los campaneros de localidades de distintas comarcas zamoranas.
Cada grabación, cada campanero y cada pequeño repertorio local puede conservar una pieza de un enorme mapa sonoro que todavía estamos a tiempo de conocer.
Escuchar Zamora de otra manera
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Fuente: Diócesis de Zamora. La ficha identifica la parroquia como perteneciente a Aliste-Alba, Zamora. |
Quizá la próxima vez que escuchemos una campana en un pueblo de Zamora deberíamos detenernos unos segundos.
No pensar únicamente que anuncia una misa.
Preguntarnos qué sonido estamos escuchando.
Porque detrás de algunos golpes de bronce hubo un tiempo en el que podía esconderse una noticia, una llamada, una advertencia, una despedida, una fiesta o una petición de ayuda.
El campanario podía decir que alguien había muerto.
Podía decir que había fuego.
Podía pedir que los vecinos se reunieran.
Podía avisar de un lobo.
Podía anunciar una tormenta.
Y también podía decir, sencillamente, que era fiesta.
Durante siglos, aquellas voces de bronce fueron capaces de atravesar tejados, plazas, campos y caminos para llegar hasta todos los rincones del pueblo.
No tenían pantalla. No tenían cobertura. No necesitaban Internet.
Solo necesitaban una campana, alguien que supiera tocarla y una comunidad que supiera escuchar.
Y quizá por eso, cuando hablamos de las campanas de nuestros pueblos, no estamos hablando solamente de un objeto antiguo.
Estamos hablando de la memoria sonora de Zamora.
Fuentes y documentación consultada
Ministerio de Cultura y Deporte. Real Decreto 296/2019, de 22 de abril, por el que se declara el Toque Manual de Campana como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial.
Ministerio de Cultura. El Toque Manual de Campanas, Patrimonio Cultural Inmaterial de España.
Ministerio de Cultura. La UNESCO declara el toque manual de campanas español Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, 30 de noviembre de 2022.
Fundación Joaquín Díaz. Fonoteca de la Tradición Oral, registros de Puebla de Sanabria, San Martín de Castañeda y Ungilde, 1975.
Fundación Joaquín Díaz. Fonoteca de la Tradición Oral, Morales del Rey, 2008: repique de fiesta, La Molinera, difuntos, fuego y arrebato, bautizo y misa.
Campaners de la Catedral de València. Inventario de campanas y documentación de distintas localidades de la provincia de Zamora.
Asociación Cultural de Campaneros Zamoranos y documentación histórica sobre la recuperación del toque manual en la provincia.
Enfoque Diario de Zamora. Testimonios de los campaneros de Nuez de Aliste y recuperación de su repertorio tradicional, 2026.
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