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Castrotorafe (Zamora la Vieja)

El actual despoblado de Castrotorafe (San Cebrián de Castro. Zamora), totalmente amurallado, se encuentra en la orilla izquierda del río Esla, sobre un terreno amesetado que tiene una brusca caída hacia el río, y entre dos pequeños barrancos que desaguan en éste.

El acceso es fácil por el frente Este, donde se situaba la antigua puerta hacia la que se dirige un camino, que parte de la cercana carretera N-620 (Zamora-Benavente), poco antes de Fontanillas de Castro. Dicha carretera discurre en paralelo a la antigua Vía de la Plata. El castillo, en concreto, se localiza en el extremo noroeste del despoblado.

Historia

Esencialmente el castillo de Castrotorafe está compuesto por parte del recinto amurallado de los siglos XII y XIII, un cierre o atajo que conforma su cuerpo principal construido a finales del XIII o principios del XIV y una barrera artillera construida entre 1474 y 1480.

Desde el punto de vista de los orígenes históricos de la villa medieval de Castrotorafe, actualmente un despoblado, no debe descartarse la existencia previa de poblaciones o aldeas dispersas que no habían sido reorganizadas aún por la refundación de una ciudad; tal como ocurrió en la vecina Zamora a partir del 893, cuando la nueva estructura ciudadana permitió, a decir de las crónicas árabes, que “las gentes de la frontera fueran a tomar sitio en ella“.

Fue a esta población de Castrotorafe a la que en 1129 Alfonso VII y su mujer, Berenguela, concedieron fuero y delimitaron su alfoz, apareciendo por primera vez un “concejo” de Castrotorafe, indicativo de la existencia de una puebla fortificada. De esta época debe datar la construcción de la primera muralla que rodea la villa. Muralla que permite su nominación como castro, con independencia de la pervivencia de la memoria o incluso de algunos restos de un castro prerromano. Su importancia estratégica aumentó al producirse la independencia de Portugal. Es posible que Castrotorafe apoyase a los separatistas lusos por lo que el rey manda derribar sus murallas. Pues así, en 1153, se manifestaba Alfonso VII al segregar parte del alfoz de Castrotorafe en favor de Moreruela: “qua feci destruere muros de Castro Turafe“.

Tras la separación de los reinos de Castilla y León, Castrotorafe alcanzó nuevas cotas de importancia estratégica y Fernando II se vio obligado a cambiar la actitud real con Castrotorafe y decidió potenciar la villa. Esta actividad revitalizadora quedó reflejada en las crónicas: “este rey donFernando poblo … Castrotorafe en el obispado de Zamora.”

La Orden de Santiago, fundada en 1175, será precisamente la que, en 1176, reciba Castrotorafe como donación real: “villam dictam Castro Torafper terminus novinssimos et antiquos“. Dos años después de ello, en 1178, dicha Orden otorgó fuero a la villa de Castrotorafe.

Durante esos años Castrotorafe debió formarse como villa y su cerca englobaba una superficie de 10 Ha; pero no existen vestigios reconocibles de un castillo correspondientes a esta épocas. Se detectan dos etapas constructivas: una primera compuesta por muros de tapial de tierra y otra, de tapial de tierra con cara exterior de mampuestos de muy pequeño tamaño. De momento, sin una previa documentación o una excavación arqueológica, no se puede decir si dichas fábricas son coetáneas o proceden, a su vez, de dos procesos constructivos distintos, puesto que no se ha encontrado ningún punto en el que uno de los dos tipos de estructuras se superponga al otro.

Eventualmente este recinto fortificado tenía un foso, del que se conservan vestigios importantes, y se situaba en lo alto de una pequeña elevación; en parte, posiblemente artificial. La cara externa de estos muros presentaba paños fuertemente ataludados y se detectan sólo dos torres de muy pequeña sección, de planta circular, situadas en las esquinas noreste y noroeste del recinto, incluida actualmente esta última dentro del castillo.

En una segunda etapa se regruesó la muralla por el exterior con un muro de tapial de cal y canto y mampostería, ligeramente seleccionada en las caras pero sin perder la disposición de cajas o bataches según las zonas En el siglo XIV, a parte del castillo, la muralla sufrió algunas reformas muy importantes.

Con la unificación definitiva de los reinos de Castilla y León con Fernando III, Castrotorafe fue perdiendo gran parte de su importancia estratégica, hasta que a finales del siglo XIII la puebla leonesa se vió envuelta en las disputas civiles que afectaron a la sucesión de Sancho IV y a las minorías de Fernando IV y Alfonso XI durante las regencias de María de Molina. Una de las crisis más importantes de está época fue la sublevación del infante don Juan, hijo de Alfonso X y hermano, por tanto, de Sancho IV, que se proclamó rey independiente de León y tuvo bajo su dominio gran parte de los territorios del antiguo reino en la Meseta norte. Su sublevación fue favorecida por otros infantes rebeldes: “E ellos e don Alfonso, que se llamava rey de Castilla, don Juan, que se llamava rey de Leon, y Juan Nuñez de Lara) labraron aquella moneda en estos lugares que aqui se diran: “en Leon e en Castrotorafe e en Dueñas e en Osma e en Deza“.

La recuperación del valor estratégico de Castrotorafe implicó algunas reformas en la muralla y, básicamente, supuso un reforzamiento de sus fábricas sin alterar ni el trazado ni los elementos defensivos, y la construcción de un castillo de dominio feudal que permitió al rebelde infante don Juan ejercer el control efectivo de la puebla, sin que ésta hubiera dejado de ser legalmente un dominio o al menos un usufructo de la Orden de Santiago. El propio infante don Juan en su testamento de 1319 dice: “En nombre de Diosamen. Conocida cosa sea a todos quantos esta carta vieren como yo el infante don Juan, fijo del mui noble rei don Alfonso señor de Vizcaya … ordeno e fago mio testamento … otro si mando que entreguen al mio finamiento Castro Torafe la villa e el castillo con todas las labores que y hovieren fechas al maestre e al convento de la orden de Santiago de que la io tengo para en mios dias“.

Como se puede ver en la documentación escrita, el castillo debió ser construido por el infante Don Juan antes del 1319 y se formalizó con un doble muro en escuadra, del que se conserva el frente sur, con tres torres, y el inicio del frente este con la puerta principal. La torre del ángulo era posiblemente la torre del homenaje y sólo se conserva una pared en la que se abre la puerta de ingreso, a la que se accedía por un puente levadizo según se desprende de la documentación anexa. Una de las torres macizas de este frente pudo ser la torre de San Juan que se describe en la visita de 1504, advocación curiosa si se tiene en cuenta que Castrotorafe es una encomienda de la orden de Santiago y que obedece seguramente al homenaje, o auto-homenaje mas bien, del infante Don Juan en su santo patronímico.

Poco después, la encomienda de Castrotorafe volvió a la Orden de Santiago y, en 1333, Alfonso XI autoriza a Vasco Rodríguez, su maestre por entonces, para que éste pueda elegir cinco judíos (que no fueran de Zamora o de Toro) que fuesen a habitar a Castrotorafe y que cobre sus pechos y contribuciones.

Castrotorafe recuperó repentinamente el protagonismo estratégico durante la guerra de Sucesión de Enrique IV, y que enfrentó a los futuros Reyes Católicos con la princesa Juana y su esposo, Alfonso V, rey de Portugal. En estas circunstancias bélicas, que tuvieron en las tierras de Zamora y Toro sus más enconados enfrentamientos, sucedió que: “creyendo el rey don Alfonso encontrar desprevenidos a los moradores de Castrotorafe … reunió … todas las tropas de que a la sazón disponía, y repentinamente, el 13 de noviembrede 1475, cayó sobre la villa, la tomó y trató de combatir el castillo; pero viendo que la empresa no era tan fácil y advertido de que la Reina enviaba desde Valladolid refuerzos a la guarnición, permitió a su gente robar las haciendas de los habitantes, y con el botín recogido regreso a Zamora“.

Al año siguiente, eran los Reyes Católicos los que cercaban a las tropas portuguesas en la fortaleza de Zamora y llegaron secretamente a un acuerdo con el alcaide de dicha fortaleza, Alfonso de Valencia. Por este acuerdo “la alcaidía de Castrotorafe se dio a Alfonso de Valencia, a quien inmediatamente y por orden de don Fernando la cedió don Juan Enríquez,comendador de la Orden de Santiago, a fin de conseguir luego la entera y pacifica posesión de tan importante villa y con ello facilitar al rey donFernando ulteriores empresas contra el enemigo. Rindiose el castillo de Zamora el 19 de marzo de 1476“.

Alfonso de Valencia empezó entonces obras de refuerzo del castillo, que posiblemente coincidan con la construcción de la barrera perimetral para artillería, asegurando de esta forma su dominio personal de la encomienda y adaptando la vieja fortaleza del XIV al empleo de la artillería, entonces en boga y que tantos disgustos le había dado al propio Alfonso de Valencia cuando defendía contra ella el castillo de Zamora. Para estas obras pretendió obligar a los vecinos de la próxima aldea de Pajares a conducir materiales para las obras del castillo, provocando la revuelta de éstos, que Valencia sofocó con sus tropas, y un pleito que fallaron los RRCC a favor de Pajares en 1481. Poco antes, a finales de 1480, la Corona apercibía al mariscal Alfonso de Valencia “para que habiéndose cumplido por parte de SSAA lo capitulado con él al entregarles la fortaleza de Zamora, entregue la de Castrotorafe a don Alfonso Enríquez, conde de Alba de Aliste“.

Hasta mediados del siglo XVI el castillo debió encontrarse en relativas buenas condiciones; e incluso, a principios del XVII (1604), se seguían haciendo reparaciones. Sin embargo, en 1688, se decía: “En quanto a la villa de Castrotorafe esta arrasada y sin habitacion alguna sino es la iglesia y esta necesita de muchos reparos y la cerca de dicha villa esta toda aportillada y caida y el castillo y fuerte en quanto a la canteria esta bueno pero la bivienda del palacio que avia en el toda esta arrasada e inabitable y se tiene noticia que en tiempo que fue comendador el señor conde de Benavente dicho palacio se avitaba y en dicho castillo avia armas y tiros y al presente no ay cosa alguna“.

Tras más de dos siglos y medio de progresivo y creciente abandono, las ruinas fueron finalmente declaradas B.I.C. en 1931.

Bibliografía:
  • Cobos Guerra, Fernando & de Castro Fernández, José Javier (1998): Castilla y León. Castillos y Fortalezas. León.

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