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Historia de la provincia de Zamora. Part 1

La Historia de la provincia de Zamora es una parte de la historia de España que se localiza en el área geográfica aproximada de la actual provincia de Zamora. Hubo historiadores y estudiosos relevantes de la historia de la provincia. Algunos de ellos fueron el fraile medieval Juan Gil de Zamora y uno de los más renombrados del siglo XVI: Florián de Ocampo (que en la actualidad posee un Instituto de Estudios Zamoranos homónimo), y los historiadores de la provincia: Cesáreo Fernández Duro, Antonio Piñuela Ximenez y Urcisinio Álvarez. Todos ellos fueron estudiosos especializados que pusieron la semilla de los historiadores que posteriormente aparecieron en el siglo XX. En 1989 se celebra el Primer Congreso de Historia de Zamora con ediciones posteriores. La provincia ha tenido desde sus inicios tres ciudades históricamente importantes: Zamora, Toro, Benavente. En torno a ellas existen otros núcleos poblacionales con protagonismo y presencia en diferentes instantes de su historia.




La provincia de Zamora, por su especial orografía, es lugar de paso entre la llanura Castellana y los territorios del norte. Su asiento geográfico se encuentra ubicado en el noroeste de la península ibérica y presenta llanuras, así como terreno montañoso. La frontera entre ambas se encuentra delimitada por el cauce del rio Esla (segundo río en la provincia en caudal, tras el Duero). Esta geografía ha permitido que gran parte de la provincia fuese "lugar de tránsito" para los distintos ejércitos entre Castilla, León, Galicia y Portugal. Es por lo que algunas de sus ciudades eran convertidas en baluartes defensivos. Parte de su historia guerrera se encuentra reflejada en su propio Escudo denominada también "Seña Bermeja". El transcurso de la historia ha dejado muestras arquitectónicas del románico español, así como de modernismo. Coincidiendo con dos periodos de esplendor en la provincia.


Parte de la historia de la provincia de Zamora se encuentra narrada en forma de canteras como el Cantar de Sancho II y los de gesta en su lucha con los reinos musulmanes del Al-Ándalus. Algunos cuentan hechos relevantes como el cerco de la ciudad de Zamora. El origen etimológico de la denominación Zamora ha dado lugar a diversas teorías, desde el posible origen vacceo del Ocellum-Duri hasta el Samurah árabe, múltiples denominaciones y explicaciones a su origen se han dado. La provincia aparece oficialmente en el censo de Floridablanca (1789) y queda configurada tal y como se conoce en la actualidad el 30 de noviembre de 1833. En 1983 se constituye la comunidad autónoma española de Castilla y León y la provincia se incluye en ella, junto con otras ocho provincias españolas.





A lo largo de la historia se produjeron diversos despoblados debido a la migración causada por las guerras, quedando desértica sus ciudades. El esplendor económico y artístico de la provincia comienza en el siglo XI, justo cuando la población se ve incrementada en sus ciudades más importantes, aumenta el número de iglesias y se edifica la que será la primera catedral del Reino de León. Se establecen las instituciones religiosas y civiles. Nacen las tradiciones religiosas de la Semana Santa, y muchas de las costumbres de los pueblos rurales de la provincia se van afianzando. El declive se inicia tras la muerte de los Reyes Católicos, y se va acentuado lentamente tras la Guerra de la independencia y posteriormente debido a la adaptación de la revolución industrial, poco a poco va sufriendo la región un despoblamiento de sus áreas rurales hacia las capitales. El fenómeno migratorio a otros países fue importante en la provincia durante mediados del siglo XX. Desde 1900 hasta 1986 disminuyó prácticamente una quinta parte de sus habitantes. Con la llegada del siglo XXI se inicia un concepto de renovación que puede verse en una mejora de las infraestructuras, convirtiéndose la provincia en una zona de conservación de la naturaleza y del patrimonio histórico, en el que se pueden disfrutar de parques naturales, de turismo rural y de áreas culturales. Se reactivan industrias tradicionales como la vitivinícola, la producción de queso.


PRIMEROS POBLADORES



Durante el periodo del Neolítico se desarrolló una cultura megalítica en la región, sobre todo en algunas zonas del norte como es el caso de la comarca de Aliste. Las excavaciones arqueológicas realizadas en la provincia muestran la existencia de diversas poblaciones habitadas desde los tiempos más remotos, algunas excavaciones muestran objetos empleados en la vida cotidiana, así como de pinturas rupestres. Joyas de oro y plata como los aparecidos en Arrabalde. Las muestras de arte esquemático encontrados en ciertas zonas de la sierra de la Culebra. 

Los centros de explotación de sal (denominados cocederos) en Villafafila, los castros con sus disposiciones de piedras regulares que formaron parte de murallas defensivas (son famosas las piedras hincadas de Vivinera), todos ellos edificaciones militares que marcan zonas territoriales de vacceos y vetones y generalmente ubicados sobre los cerros (o acrópolis).

 La ubicación exacta y la catalogación de los castros de la provincia ha sido obra comenzada en los años setenta por el historiador Manuel Gómez-Moreno, posteriormente en los años ochenta se realizaron estudios clarificadores más detallados que finalizaron en la denominada Carta Arqueológica de Zamora. Estos castros se encuentran localizados cerca de los ríos, en llanuras donde se realizaban cultivos, o en algunos casos están unidos a la explotación de minerales como, por ejemplo, la variscita y mineral de hierro.






Una de las primeras agrupaciones que aparecieron en la provincia durante la Edad del Hierro (1200 - 400 a. C.) fueron un conjunto de poblados organizados, que corresponden a la denominación de celtiberos. Las agrupaciones en los castros se realizaban en el recinto intramuros. Los muros generalmente se encontraban rodeados de fosos y/o piedras hincadas a modo de defensa pasiva. En el sur de la provincia se encontraban los Vetones. Hasta la llegada del Imperio romano no se formaron las agrupaciones importantes que formarán posteriormente las ciudades. Algunos poblados de vetones tenían como vía principal de transporte la que será posteriormente denominada la vía de la plata, espina dorsal del territorio vetón. Los celtíberos formaban parte de los celtas. Se trataba de pueblos con carácter semi nómada, pastoril. De su vida en la zona quedaron diversos monumentos célticos, como el denominado Sombrero de Roldán que hubo en Pino y en Mogatar, ambos derribados por los vecinos en la esperanza de encontrar tesoros al haberse encontrado en el siglo XIX un becerro de oro en uno de ellos. En la actualidad se encuentran restos arqueológicos diversos a lo largo de toda la provincia, como los ortostatos de dolmen de San Andrés.


En la historia antigua de la península iberica se sabe que los vacceos fueron los primeros en asentarse en poblados (oppida) dentro de un área denominada Octoduron (Ocelum Duri), igual hicieron los lusitanos (ocuparon la zona de Sayago), astures. Los Arévacos ocuparon Toro que se denominaba arbacalla, fueron ellos los que lucharon contra los ejércitos cartagineses de Aníbal. Existen en la ciudad vestigios de la batalla mantenida contra el caudillo africano. La existencia de los vacceos está probada al menos desde el siglo III a. C. Polibio relata —aunque él no fue testigo directo— la toma por Aníbal, en el 220 a. C. de los poblados vacceos de Helmántica (Salamanca) y Arbucala (Toro, provincia de Zamora). Los límites de las diferentes tribus ibéricas son proporcionadas posteriormente por el historiador romano Estarabon en su Geografía (Libro III) donde ya menciona el Οκελοδούρον (occellum duri) como poblado vetón. Posteriormente Ptolomeo describe la zona en su Geografía. Describe igualmente Plinio el Viejo en su Naturalis Historia (Libro IV) la región del Duero con una riqueza de detalles muy notable.




De la misma forma se cree por tradición que, tras su desembarco en Portugal, Tubal, el quinto hijo de Jafet, pasó por territorios de Zamora. Autores como Fray Juan de Marieta mencionan igualmente la llegada de hebreos que acompañaron a las tropas de Nabucodonosor II tras la conquista de los territorios fenicios por Malaka. Edificaron una sinagoga en Zamora y perduraron hasta la llegada de los Reyes Católicos. Restos de la decoración de la sinagoga acabaron en el altar de la iglesia de Santa María la Nueva y posteriormente desaparecieron. Algunos autores indican incluso que la homilía titulada epístola a los hebreos se dedica especialmente a estos judíos zamoranos. De la misma forma se han encontrado rastros arqueológicos de poblados fenicios dispersos a lo largo de la provincia.

La denominación más antigua de la ciudad de Zamora puede proceder de la mansio y civitas Oceloduri (mencionada también como Ocelo Duri, Ocellodurum u "ojo del Duero "), asignada como un poblado de Vaceos. La ubicación de este poblado y su asignación a la primitiva Zamora es objeto de discusiones. Algunos historiadores apoyan esta idea mediante el uso de toponimia y sostienen que se encuentra en el barrio zamorano de San Frontis. Otros investigadores sitúan a Ocelo Duri en el yacimiento del Alba de Villalazán. Esta población existió posteriormente en el periodo romano y fue un nudo de comunicación de las rutas antoninianas. Concretamente comunicaba Astorga con Zaragoza.






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